El Alfarero

jueves, 1 de julio de 2010

Escuturas










Un ejemplo claro de la belleza desprendida de las manos humanas
Es complicado conseguir una perfecta armonía y moldear de manera
constante y perseverante dichas piezas. Digno de admirar.
Lo digo puesto que soy tan solo una espectadora del trabajo que realiza el alfarero, y
por supuesto he intentado ser participante del arte, pero quizás solo unos pocos
tienen el don.
Gracias.

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